Para saber cuánto te cuesta utilizar un electrodoméstico no basta con mirar los vatios que aparecen en su etiqueta. Necesitas relacionar su potencia con el tiempo que funciona y, después, aplicar el precio de la electricidad que quieras utilizar en la estimación.
La idea básica es sencilla:
Potencia × tiempo = energía consumida
Y, una vez calculada esa energía:
Energía consumida × precio del kWh = coste estimado
Por ejemplo, un aparato de 1.500 W que funciona 2 horas consume, teóricamente, 3 kWh. Si utilizamos únicamente como ejemplo un precio de 0,20 €/kWh, esas dos horas representarían unos 0,60 € de energía.
Veamos cómo hacer el cálculo con tus propios datos y, sobre todo, qué significa realmente cada cifra.

Qué datos necesitas para calcular el consumo
Para una estimación básica necesitas conocer cuatro datos:
- Potencia del aparato, normalmente expresada en vatios (W).
- Tiempo de uso, por ejemplo, horas al día.
- Frecuencia de uso, como los días de utilización al mes.
- Precio de la energía en €/kWh si también quieres estimar el coste.
La potencia puede aparecer en la placa de características, en la documentación o en el manual del electrodoméstico.
En algunos equipos, el fabricante proporciona directamente información de consumo en kWh —por ciclo, por 100 ciclos, al año o para otro periodo de referencia—. Cuando ese dato sea más representativo del funcionamiento real, puede ser preferible utilizarlo en lugar de estimar el consumo suponiendo que el aparato mantiene continuamente su potencia nominal.
Diferencia entre W, kW y kWh
Esta es la distinción más importante para entender el cálculo.
W y kW indican potencia. kWh indica energía consumida.
Un vatio (W) es una unidad de potencia. Un kilovatio (kW) equivale a 1.000 W.
Por tanto:
1.000 W = 1 kW
Si un calefactor tiene una potencia de 1.500 W:
1.500 ÷ 1.000 = 1,5 kW
Pero esos 1,5 kW todavía no nos dicen cuánta energía ha consumido. Necesitamos saber durante cuánto tiempo ha funcionado.
Si funcionara durante una hora a esa potencia:
1,5 kW × 1 h = 1,5 kWh
Si funcionara durante dos horas:
1,5 kW × 2 h = 3 kWh
En resumen:
- W: potencia del aparato.
- kW: la misma potencia expresada en kilovatios.
- kWh: energía consumida durante un periodo.
- €: coste estimado después de aplicar un precio por kWh.
Por eso no es correcto utilizar kW y kWh como si fueran la misma unidad. Un aparato puede tener una potencia de 2 kW, pero su consumo dependerá del tiempo durante el que utilice esa potencia.
Fórmula para calcular el consumo de un electrodoméstico
Si conoces la potencia y las horas de funcionamiento, la fórmula básica es:
Consumo (kWh) = potencia (W) ÷ 1.000 × horas de uso
Para calcular un consumo mensual cuando el uso se repite cada día:
Consumo mensual (kWh) = potencia (W) ÷ 1.000 × horas de uso al día × días de uso al mes
Y si tienes varios equipos iguales:
Consumo mensual (kWh) = potencia (W) ÷ 1.000 × cantidad × horas/día × días/mes
Por ejemplo, cuatro lámparas de 10 W utilizadas durante 5 horas al día durante 30 días:
10 ÷ 1.000 × 4 × 5 × 30 = 6 kWh/mes
La fórmula es sencilla. La parte que exige más atención es elegir datos que representen razonablemente el funcionamiento real del aparato.
Ejemplo: cómo pasar de vatios a kWh al mes
Vamos a utilizar un aparato hipotético de 1.200 W que funciona 3 horas al día durante 25 días al mes.
1. Convertir los vatios en kilovatios
Dividimos entre 1.000:
1.200 W ÷ 1.000 = 1,2 kW
2. Calcular el consumo diario
Multiplicamos la potencia por las horas de funcionamiento:
1,2 kW × 3 h = 3,6 kWh al día
3. Calcular el consumo mensual
Si lo utilizamos 25 días:
3,6 kWh × 25 = 90 kWh al mes
Por tanto, bajo estas hipótesis, el aparato tendría un consumo estimado de:
90 kWh/mes
Ya puedes aplicar exactamente el mismo procedimiento a otro aparato: convertir W en kW y multiplicar por su tiempo de funcionamiento.
Cómo calcular cuánto cuesta ese consumo en euros
Una vez que conocemos los kWh, convertir el consumo en un coste estimado requiere otra multiplicación:
Coste estimado (€) = consumo (kWh) × precio utilizado (€/kWh)
Continuemos con el ejemplo anterior.
Habíamos obtenido:
90 kWh/mes
Supongamos ahora, solo como valor de ejemplo para explicar la operación, un precio de:
0,20 €/kWh
El cálculo sería:
90 kWh × 0,20 €/kWh = 18 € al mes
Esos 18 € no representan un precio medio de la electricidad en España ni garantizan que ese sea el importe que aparecerá en tu factura. El precio de 0,20 €/kWh se utiliza aquí exclusivamente para mostrar cómo funciona la operación.
Para calcular tu caso, utiliza un precio coherente con tu contrato y con el objetivo del cálculo. Puedes consultar el detalle de tu factura o las condiciones de tu tarifa.
Además, recuerda que calcular el coste energético de un aparato no equivale a calcular toda la factura eléctrica. En la factura existen otros conceptos, como la potencia contratada, impuestos, alquiler del contador cuando corresponda y otros importes que no se atribuyen directamente a un único electrodoméstico.
Qué cambia si utilizas el aparato más o menos horas
Una vez entendida la fórmula, también puedes probar qué ocurre cuando cambian tus hábitos.
Volvamos al aparato hipotético de 1.200 W y mantengamos 25 días de uso al mes.
Escenario A: 3 horas al día
1,2 kW × 3 h × 25 días = 90 kWh/mes
Con el precio de ejemplo de 0,20 €/kWh:
90 × 0,20 = 18 €/mes
Escenario B: 2 horas al día
1,2 kW × 2 h × 25 días = 60 kWh/mes
Con el mismo precio de ejemplo:
60 × 0,20 = 12 €/mes
La diferencia entre ambos escenarios es:
30 kWh y 6 € al mes, bajo las hipótesis utilizadas.
Esto no significa que todos los aparatos respondan exactamente así en la práctica. Sí permite entender algo importante: si la potencia se mantiene constante, modificar el tiempo de funcionamiento modifica directamente la energía calculada.
Por qué el resultado es una estimación
La fórmula de potencia × tiempo es matemáticamente correcta, pero la calidad de la estimación depende de los datos introducidos.
Muchos electrodomésticos no mantienen constantemente la potencia indicada en su placa.
Por ejemplo:
- un frigorífico conecta y desconecta su compresor;
- un horno regula la temperatura mediante su termostato;
- una lavadora cambia de consumo durante las distintas fases del programa;
- un equipo de climatización puede modular su potencia;
- algunos aparatos mantienen pequeños consumos en espera;
- dos programas del mismo electrodoméstico pueden utilizar cantidades diferentes de energía.
Por eso, multiplicar la potencia nominal por todas las horas que un aparato permanece conectado puede sobreestimar considerablemente el consumo en determinados equipos.
Cuando el fabricante proporcione un dato de consumo más representativo —por ejemplo, kWh por ciclo o consumo anual bajo unas condiciones definidas—, conviene valorar ese dato.
Y si necesitas conocer el consumo real de un equipo concreto, una medición adecuada durante un periodo representativo puede ofrecer una referencia mejor que una estimación basada únicamente en la potencia nominal.
¿Qué precio del kWh debes utilizar?
No existe un único precio por kWh que represente correctamente a todos los hogares españoles.
El precio aplicable puede depender del contrato y de cuándo se produce el consumo. Por eso, para analizar tu propio aparato, es preferible utilizar información de tu contrato o factura en lugar de copiar un supuesto “precio medio” de Internet.
Si tu contrato mantiene un precio estable de la energía, puedes utilizar ese valor para una estimación sencilla.
Si tienes diferentes precios según el horario, el coste del mismo número de kWh puede cambiar dependiendo de cuándo utilices el aparato. En ese caso, una única cifra en €/kWh será una simplificación y debes interpretarla como tal.
Lo importante es mantener la coherencia: los kWh indican cuánta energía has estimado; el precio que aplicas determina cuánto atribuyes económicamente a esa energía.
Cómo comparar varios aparatos de tu vivienda
Para un solo aparato, el cálculo manual es sencillo.
Puedes repetirlo con un frigorífico, un televisor, un horno, una secadora, la iluminación o cualquier otro equipo del que dispongas de datos adecuados.
El procedimiento sigue siendo el mismo:
potencia → tiempo → kWh → euros
La dificultad práctica aparece cuando quieres analizar muchos aparatos a la vez, sumar sus consumos y probar alternativas.
Por ejemplo, quizá quieras saber:
- qué equipo representa más kWh al mes;
- cuánto suman varios aparatos;
- qué ocurre si reduces las horas de utilización de uno de ellos;
- cómo cambia el resultado si sustituyes un equipo por otro;
- qué diferencia existe entre tu uso actual y otro escenario.
Ahí ya no cambia la lógica del cálculo. Lo que aumenta es el número de operaciones y comparaciones.
Ya sabes calcular el consumo de un aparato. Ahora puedes aplicar el mismo principio a los equipos de tu vivienda y comparar cuáles tienen mayor impacto.
Calcula y compara el consumo de tus aparatos
Si prefieres evitar hacer cada operación por separado, puedes introducir varios equipos en nuestra calculadora de consumo y coste de electricidad.
La herramienta aplica la misma lógica que acabas de aprender. Permite trabajar con la potencia y el tiempo de uso o con un consumo mensual disponible, añadir varios aparatos y comparar dos escenarios.
Así puedes pasar de la pregunta “¿cuánto consume este aparato?” a otra más útil para tu vivienda: “¿qué aparatos pesan más en mi consumo y qué cambia si modifico mis hábitos?”
CTA: Calcula y compara el consumo de tus aparatos

Luiz Jacques es el CEO y fundador del portal Saber Eléctrica. Titulado en Administración y Técnico en Electroelectrónica, además de especialista en marketing digital. Su principal objetivo es ofrecer contenidos de alta calidad que contribuyan a la formación de profesionales y personas que se inician en el sector eléctrico, apoyando así al desarrollo y la evolución de la profesión.